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La dieta y la nutrición

La dieta y la nutrición

La mayor parte de las enfermedades respiratorias están causadas por una interacción entre factores genéticos y ambientales, como el tabaco, la contaminación y la dieta. Existe un número creciente de pruebas que demuestran que la dieta y la nutrición influyen en el desarrollo y el progreso de las enfermedades pulmonares.

La obesidad o el peso inferior al normal pueden tener consecuencias negativas para la salud de los pulmones.

  • ¿Qué es?

    ¿En qué modo afecta la dieta a las diferentes enfermedades?

    Asma

    Los distintos alimentos y nutrientes pueden afectar al desarrollo y la progresión del asma. El efecto también depende de cuándo esta persona está expuesta a estos alimentos, por ejemplo, durante la lactancia, la infancia o la edad adulta.

    Algunas investigaciones sugieren que las vitaminas A, D y E, junto con el cinc, la fruta y la verdura, pueden proteger contra el asma. Un estudió descubrió que los niveles bajos de vitamina D a los 6 años de edad predisponen a los niños al posterior desarrollo de asma o alergias. Asimismo, las personas obesas corren más riesgo de padecer asma.

    Por lo tanto, se recomienda una dieta equilibrada con un alto aporte de fruta, verdura y pescado para reducir el riesgo de asma.

    Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

    Se ha demostrado que algunos elementos de la dieta pueden ser beneficiosos para la función pulmonar o mejorar los síntomas de la EPOC. En particular, se trata de alimentos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

    Las investigaciones sugieren que un elevado consumo de alimentos altamente procesados puede acelerar la reducción de la función pulmonar, mientras una dieta rica en fruta, verdura, pescado y productos integrales puede reducir la posibilidad de desarrollar una EPOC. Estudios adicionales sugieren que un incremento de la fibra puede reducir la incidencia y los síntomas de EPOC, y el consumo de altas cantidades de carnes curadas está asociado con un número mayor de ingresos hospitalarios por EPOC.

    Las personas con EPOC grave pueden tener dificultades para mantener un peso saludable. Los estudios han demostrado que un bajo índice de masa corporal en personas con EPOC es un indicador de malos resultados y, de forma inversa, un ligero sobrepeso puede tener efectos protectores en casos graves. Con frecuencia, se incluyen complementos nutricionales como parte de la rehabilitación pulmonar.

    Cáncer de pulmón

    La información disponible sugiere que un alto consumo de fruta y verdura reduce el riesgo de cáncer de pulmón en un 20-30 %, tanto en fumadores como en no fumadores.

    Sin embargo, las investigaciones muestran que los suplementos vitamínicos no reducen el riesgo de cáncer.

    Fibrosis quística

    Los investigadores han observado que la malnutrición puede tener un papel clave en la fibrosis quística (FQ). Los médicos deben controlar la dieta y el peso de las personas con FQ para evitar complicaciones adicionales. Para pacientes con la función pancreática afectada es esencial el tratamiento con extractos pancreáticos y una dieta alta en calorías.

    Síndrome de apnea del sueño obstructiva

    La obesidad es un riesgo importante para la apnea del sueño y se observa en el 60-90 % de las personas con esta enfermedad. La pérdida de peso y los cambios en la dieta pueden ser un modo efectivo de reducir los síntomas asociados con la afección.

    Infecciones de pulmón

    La muerte entre las personas con malnutrición severa suele deberse a neumonías y se reconoce un bajo nivel de vitamina D como factor de riesgo para el desarrollo de infecciones respiratorias.

    Embolismo pulmonar

    Las personas obesas tienen un mayor riesgo de embolismo pulmonar, es decir, cuando hay coágulos de sangre que obstruyen uno o más vasos sanguíneos del pulmón. La pérdida de peso debida a cambios en la dieta puede reducir el riesgo.

  • Necesidades actuales y futuras

    Aunque los efectos de la dieta necesitan más estudios, queda claro que los siguientes consejos pueden ayudar a mantener una buena salud pulmonar:

    • Alta ingesta de fruta, verdura y pescado
    • Bajo consumo de sal
    • Consumo restringido de grasas transgénicas y ácidos grasos omega 6
    • Mantenimiento del índice de grasa corporal (IGC) entre 21 y 30
    • Ejercicio moderado
    • Consumir alimentos ricos en antioxidants
    • Consumir alimentos ricos en magnesio, como nueces, cereales, semillas, zanahorias, espinacas y marisco
    • Consumir pescado azul, marisco, soja y vegetales de hoja verde para garantizar la ingesta de ácidos grasos omega 3 esenciales